El trasfondo de " El amor que viste de piedra"


Cuando comencé a escribir esta historia, quería explorar como las heridas del pasado te acompañan por el resto de la vida.  A veces, los golpes o las pérdidas  no desapareen con el tiempo; simplemente aprendemos a cubrirlas con capas de silencio, frialdad o distancia. Quería plasmar ese dolor universal que, de una forma u otra, todos hemos sentido en algún momento. 
Las dos caras de una misma moneda: Elena y Susana

Por un lado tenemos a Elena. A simple vista, su actitud puede parecer arrogante, fría y distante. Sin embargo, detrás de esa fachada no hay maldad alguna, sino una profunda vulnerabilidad. La coraza de Elena no es arrogancia, sino el búnker de aquella niña herida que teme perderlo todo otra vez. Para ella la distancia emocional era la única manera de protegerse y proteger lo suyo, creyendo erróneamente que si no mostraba afecto, el destino no tendría nada mas que quitarle. 
Por otro lado está  Susana, quien refleja esa etapa tan frágil de la juventud donde el rechazo duele el doble. Quería reflejar el temor que sentía Susana al sentirse rechazada por sus compañeros y al decir que no servía para nada. La falta de comunicación en su hogar, sumada a la presión de no encajar, la mantenía encerrada en su propio laberinto
El poder del amor incondicional 
A pesar del dolor y de los malentendidos, en el centro de esta narración se encuentra el amor mas puro e incondicional :el amor de una madre. Un amor que a pesar de que a veces se exprese de forma imperfecta, bloqueado por el trauma, sigue estando ahí, esperando el momento adecuado para sanar a ambas. 
Esta historia me ha dejado aprendizajes muy profundos que me gustaría compartir con ustedes:
Los obstáculos y la fe: A veces la vida nos pone obstáculos y pruebas difíciles , pero depende de nosotros encontrar la valentía, la fe y la determinación para enfrentarlos y salir adelante.
Vivir el presente: Por mas oscuros que parezcan los días, hay que aprender a vivir al máximo y vivir la vida tal cual es, valorando los pequeños momentos de luz
 La responsabilidad del amor:  Sobreponerse a las tragedias es un deber con nosotros mismos, pero lo es aún más cuando tenemos la bendición de criar y cuidar a un hijo. Los hijos necesitan vernos y aprender a sanar con ellos 
Escribir El amor se viste de Piedra ha sido un viaje lleno de emociones y reflexiones sobre la empatía y el perdón familiar. Espero de corazón que al leerla encuentren una chispa de luz en sus propias vidas

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